martes, 5 de enero de 2010

El lado oscuro del corazón. (1992)

Estrenada en mayo de 1992, El lado oscuro del corazónn es una película argentina dirigida por Eliseo Subiela que me recomendaron hace muchísimo tiempo y la vi en cuanto tuve oportunidad. Para aquellos que les gusta el cine independiente y un tanto surrealista seguramente les va a agradar.

Sinopsis.

Oliverio es un poeta bohemio que recorre Buenos Aires con sus amigos acosado por la muerte, buscando a una mujer capaz de volar. Poemas de Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo brindan el ambiente ideal para acompañar al protagonista en su búsqueda.

De esta misma película, uno de los poemas más representativos escrito por Oliverio Girondo y que he adoptado con una interpretación personal lo pueden ver a continuación.

Aquí el poema completo.

No se me importa un pito que las mujeres...

“No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de soportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.”

Oliverio Girondo

3 críticas:

Maye dijo...

Es por eso que no entiendo a las personas que sólo se fijan en el físico, sin importar si la persona es hueca por dentro.

Nada como estar con alguien que te haga volar, y que vuele por sí mismo.

♫ ::Lü::♪ dijo...

Quiero volar para siempre contigo mi amor...

Danyela dijo...

Bueno, después de los dos comentarios anteriores no hay más que decir.
Me parece que es un poco difícil encontrar a una persona que te haga volar, pero claro hablo por mi, jajajaja. Sin embargo, si la persona con la que estamos no nos hace sentir el vuelo, entonces no tiene caso estar con ella...

Cuando se tiene la fortuna de tener a alguien así debemos dejarlo libre: libre para compartir, libre para soñar, libre para que jamás se sienta prisionero de nosotros...